domingo, 7 de noviembre de 2010

Misión y algo más

Me tarde muchísimo más de lo esperado pero por alguna razón no quería dejar este capítulo tan simple, me gusto escribir desde el punto de vista de Edu, aunque reconozco que me costó un poco, creo que él tiene mucho que decir, pero no habrá otro en algún tiempo, espero que les guste y ya ahorita antes de entrar al colegio me pongo a escribir los siguientes capítulos un beso, y mil gracias por continuar leyendo.
Yadira, un gusto poder contar contigo como lectora, espero te guste un beso.
Mariana, como siempre amiga gracias por tu apoyo vales mil :)Babarita este capitulo va para ti, por tu espera y paciencia, mil gracias por estar pendiente tkmmm!!
EduPOV (Eduardo Point of View)
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Aro me mando a llamar, yo sabía desde antes que se trataba de una misión, muy importante, el me había dejado entre ver la posibilidad de enviarme solo a mí, por mis talentos como él decía, era la persona indicada, no más bien el vampiro indicado.
-        Si mi señor.- dije cuando entre al gran salón con los 3 Vulturis sentados en sus tronos de oro y marfil. Marco se le veía como siempre en un transe entre aburrimiento abrumador y soledad incalculable. Cayo por su parte imagine que estaba tratando de calcular algún plan malévolo para matar a alguno de sus tantos enemigos, y como siempre fue Aro el que tomo la palabra.
-        Mi querido Eduardo, tenemos una misión para ti, y debe ser sobre manera imprescindible que tu autocontrol este en su punto más alto, pues iras a vivir con una familia de humanos.- dijo la última palabra con un tono despectivo y siguió.
-        Ellos viven con un ser que es mitad vampiro y mitad humano, es la hija de Edward y Bella Cullen, nosotros prometimos no tomar ninguna decisión hasta que tu hayas visto y conocido a la muchacha, según dicen tiene alrededor de 15 años y está próxima a cumplir 16, debes ser extremadamente cuidadoso, ella no sabe que es vampiro, mañana sale el vuelo.- Aro termino de hablar y yo di por concluida la información, que extraña chica fue lo primero que pensé, tenía muchos deseos por conocerla y ver de que se trataba esa misión, Aro como siempre no me dio mucha información, asi que solo aliste una maleta, en realidad ni siquiera sabía el nombre de la chica, pensé en algún segundo perdido en el tiempo y me dispuse a tomar el avión.
Antes de llegar al aeropuerto de Finnmark, me dispuse a cazar, bebi la sangre de dos excursionistas que estaban en la zona, con eso ya estaría bien hasta llegar a mi destino.
Cuando aborde el avión en primera clase, la aeromoza se quedo abrumada con mi belleza y solo logro sonreír y entregarme el sobre que yo sabia me estaría esperando, la chica no se veía muy apetitosa, pero era realmente hermosa, una mescla exótica en su olor me asía no querer beber su sangre, así que puse mi don a trabajar para olvidarme de su olor e imponer mi autocontrol.  Ya con varias horas de vuelo y un tedio terrible, tome el sobre que me había entregado y lo abrí.
Había información sobre que me iban a estar esperando y algunas cosas mas, pero lo que más llamo mi atención fue ver una fotografía de una familia de lo más feliz, la persona que estaba en medio llamo mi atención se suponía que era vampiro pero tenía los ojos de un precioso color verde, se la veía sonreír pero más parecía solo una pose, no obstante no tenía un brillo en los ojos como lo había observado en tantos de mi especie a lo largo de mi vida, era como si… Dios que estoy pensando me dije a mi mismo cuando dejaba mi mente divagar era como un torbellino con las ideas más alocadas que alguien se puede imaginar.
 
Llegue al aeropuerto de Reno, Nevada. Compre ropa más actual pues viajaba como siempre con una larga capa de un tono casi negro, pantalones y camisa negros.
Busque en el sobre que me habían dado en el avión y ahí había indicaciones para llegar a la casa. Alquile un taxi para que me llevara a mi destino.
Cuando llegue estaba solo la muchacha que hacia el oficio, mi sed estaba controlada y ella no se veía apetitosa, espere toda la mañana y  un poco antes de las 12 entro una señora un poco mayor, que era la dueña de la casa, la salude, y ella se quedo absorta en mi belleza sobrehumana. Ya estaban avisados sobre mi presencia, pero aun así pude notar un leve estremecimiento al conocerme, era como si el subconsciente le indicara que yo era alguien peligroso. Ella me llevo a la segunda planta y me mostro lo que sería mi habitación, no sabía cuánto tiempo iba a estar aquí pero se sentía un ambiente realmente hogareño.
Salí a tomar un poco de aire al balcón, pues tanto olor a humanos, me hacia agua la boca, cuando escuche en el umbral de la puerta un corazón desbocado, sus latidos eran como el vuelo de un colibrí, tan sutil, pero con una armonía melodiosa.
Su olor era aun más delicioso, las cerezas se mesclaban a la perfección con la vainilla, no era el olor de un humano pero tampoco de un vampiro.
La escuche acercarse, pero no me moví para no asustarla y hacerle creer que no había notado su presencia, ella no reparo en mi presencia en el balcón y siguió de paso, me quede inmóvil pensando en que hacer recordé las palabras de Aro, que debía ser autentico, ganarme su confianza, enterarme de sus secretos, y averiguar todo lo posible para la seguridad de mis Señores.
Ella regreso sobre sus pasos unos cuantos minutos después y entro en el balcón.
Era hermosa en persona, la fotografía no le hacia justicia su lacio cabello caía sobre su espalda, sus ojos eran de un color casi parecido al mío ya eran casi de un tono cercano al gris, su corazón latía para mí y la veía sonrojarse de un dulce tono rosado, que hacía a mi pobre autocontrol quebrarse en mil pedazos. Trate de sonar amable y sonreí.
- Hola, mi nombre es Eduardo.
- Hoola mucho gusto yo soy Elizabeth.- su voz era melodiosa y aunque trataba de evitarlo su voz salió nerviosa.
- El gusto es mío, preciosa.-
Ella era única, no había dudas, tome su mano, le dedique una mirada y le bese los nudillos, aunque el tiempo pasara las viejas costumbres yo siempre las tenia. Me había criado como un caballero y aunque ella era aun misterio, yo debía ser amable.
Me dedico una mirada yo sentí casi un latido de corazón en mi interior, algo inexistente claro, pero con el pequeño rose sentí un corriente eléctrica en mis venas.
Me quede como un tonto deleitándome en su belleza, pero pronto tuve que volver a la compostura, a mi mascara creada con tanto esfuerzo.
- Como estuvo el viaje?- pregunto ella tratando de sonar gentil.
- Estuvo bien aunque un poco tedioso, cuando no tienes a alguien tan bella a tu lado para poder conversar se vuelve aun más aburrido.
Me pase con mi respuesta lo admito, pero aunque solo llevaba 5 segundos con ella era como si la conociera de toda la vida.
- Bueno pero ya estas aquí, eso es lo importante.- Que linda que era, sus facciones eran perfectas, mis pensamientos volaban a cosas inimaginables, que le pudiera haber hecho a esa criatura tan perfecta.
- Si no sabes el gusto que me da por fin poder conocerte.- Le dedique una mirada cargada de un significado un tanto sugerente, que la cohibió un poco.
- Cuántos años tienes?- me pregunto, solté un bufido, era como si nadie le ha contado que para los de mi clase, nuestros días, no se cuentan en años sino en siglos, me limite a sonreír y di la respuesta que la iba a hacer sentir mas tranquila, por mi apariencia claro está, por la edad que tenía cuando Andrea me transformo, hace ya tanto tiempo… Empezaba a tomar de nueva cuenta mis pensamientos, así que solo me limite a contestar.
- 17, pero haber yo también debería hacer preguntas no te parece?- Claro así debía ser, siguiendo las órdenes de Aro.
- Claro, yo tengo 15 estoy a unos cuantos días de cumplir 16.- Su voz salió con suficiencia, estaba claro que ella deseaba llegar a esa edad, era algo que ya sabía pero aun así debía comentárselo a Aro.
- No, no, no yo aun no he preguntado nada y tu ya me respondiste.- Mi voz salió con un dejo de molestia, aunque esperaba que no lo notara, ella debía esperar, pues me interesaba saber otras cosas.
-¿ Bueno y que es lo que me piensas preguntar?- Uy ella lo había notado quizás, soné un poco más grosero de lo planeado, y era mejor arreglarlo pronto, no podía permitir que se molestara conmigo.
- Pues me gustaría saber tantas cosas de ti, que se nos acabaría el tiempo.- le dedique una pequeña sonrisa, de esas que yo sabía que conquistaban.
-Pero creo que eso tendrá que esperar tu madre quiere que vayamos a comer.- Arrugue la nariz ante la idea de probar comida de humanos, era algo de lo más desagradable, pero un mal necesario para saber más de ella.
Luego de la comida subí a mi habitación, para poder llamarle a Aro y comentarle todo lo que había pasado desde que estuve aquí, también fui a cazar, bebí la sangre de 3 personas pero lo hice fuera de la ciudad, no solo era la costumbre sino también, que no quería que se preocuparan por algunos asesinatos sin resolver.
Mis ojos no eran un problema como para cualquier vampiro, por alguna razón que aun no me lograba explicar, solo cambiaban de un negro profundo a un gris muy claro cuando acababa de cazar y estaba lleno a diferencia de los demás que tenían ojos de un rojo brillante.
Regrese a la casa y encontré a Elizabeth en el sofá, su respiración era acompasada, estaba sumida en un mar de pensamientos, ella no noto mi presencia, y tome asiento frente a ella.
Se la veía confusa y un tanto preocupada, quisiera saber que le pasa y poder ayudarla, decirle que yo ahí estaba para ella, y aria cualquier cosa para aliviar su pena. Pero no podía.
Un vampiro tratando de ayudar a una humana eso era imposible, demasiado surrealista, si al final de cuentas yo los acecinaba, les causaba dolor, y por el único motivo que yo estaba aquí era para informar a mis señores si su presencia en este mundo no era algo que amenazara el nuestro. Que difícil que se me está asiendo poder seguir mi misión, ella era preciosa, y yo lo único que tenía que hacer era usarla, utilizar todas mis artimañas para que ella confiara en mí, no podía mentirle pero esa era mi tarea, y debía cumplir.
Estar a su lado producía mas ponzoña de la necesaria, su olor me llamaba, era algo que quemaba mi garganta y aunque pusiera todo mi don de autocontrol a actuar nunca me había expuesto a estar tan cerca de un humano sin atacarla, sin probar su sangre, pero no podía, no podía probarla porque una vez que empezara ya nunca más me detendría. Pero no debía pensar en eso.
Despertamos de nuestra ensoñación juntos, mi sed aun no estaba controlada, y presentía que mis ojos estaban negros nuevamente.
-        Eduardo.- dijo mi nombre con cuidado como si temiera a mi reacción.
-        Si dime preciosa.- dije con un tono suave y embriagante, que ocasiono un tono durazno en sus mejillas, asiendo a mi pobre auto control empezarse a desquebrajarse pedacito por pedacito.
-        Estaba pensando… que tal vez… a lo mejor te gustaría ir a caminar al lago conmigo?-  sus mejillas se pusieron rojas rojas, y yo me quede inmóvil, la ponzoña inundaba mi boca, ver su sonrojo era algo grandioso pero a la vez terrorífico, estaba jugando con fuego y eso lo sabía muy bien, no me podía permitir estar a solas con ella donde no hubieran testigos, podía acecinarla en un segundo, pero no, debía dejar esos pensamientos y con el dolor de mi alma, el corazón de hielo en mi mano tuve que negarme, e inventarme una excusa tan falsa que por poco fallo en el intento. Sus ojitos asían que quisiera complacerla en eso y mucho mas pero no podía no aun.
-        Bueno, princesa realmente me cuesta negarme ante tu invitación, pero creo que no es el momento indicado, estoy muy cansado del viaje, y preferiría quedarme por ahora en la casa.- Mi corazón se contrajo por no poder darle lo que ella pedía. Cansado si claro, un vampiro cansado, me reí en mi interior, me limite a sonreír y ella puso una carita tan dulce que me quebró, debía hacer algo, pero qué?
-         Está bien Eduardo, creo que yo debo subir y hacer mis tareas.- Creo que es lo mejor que se vaya por un tiempo, yo ya no aguanto la sed.
-        Pase la tarde solo pensando en ella, aclarando mi mente, aspirando su olor en cada bocanada de aire, cuánto tiempo más iba a aguantar, estaba seguro de algo, ella Eli al principio una extraña y desconocida puso mi mundo de cabeza, empezó a sacar de mi lo mejor, creo que en toda mi existencia, nunca había sonreído tanto y lo mejor de forma tan espontanea como con ella, era preciosa, y yo todo lo contrario. La quería cerca de mí, a mi lado, no podía permitir que se alejara, tenía que cuidarla y protegerla de todo, ahora ella se había convertido en mi universo.

5 comentarios:

  1. Bueno, que decirte, mas que me encanto, Eduardo tan lindo, que se que al momento de verla se enamoro, espero y no la haga sufrir, pero dejame decirte que me dejaste con ganas de mas, quiero leer mas jejejeje, disculpame, pero cuando me gusta una historia quiero leer y leer, asi que escribe mucho.

    Ya espero el siguiente y continua asi!!!

    Vas muy bien, me encanta la historia(;

    Yadi;

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  2. P.D: Que guapo se ve el Eduardo que te imaginas eh ¬¬ xD

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  3. Yadira gracias por tu comentario me anima increiblemente a seguir.. yo tambien espero que no la haga sufrir pero noc que tiene planeado el jajajaja!!!
    Gracias por tu apoyo y creo que un poquito mas adelante publico otra imagen de Eduardo jajaj que esta muy guapo!!

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  4. ¿Sabes qué? no había visto que tenias este capítulo y tan solo hoy me di cuenta.
    Está interesante, a ver dónde te diriges con tu historia... y ese Eduardo, jaja, más rudo que el vampiro tipo al que estamos acostumbradas.

    Sigue adelante, avisame cuando publiques otro, pliz.

    Rocío.

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  5. Hola! Me enganché con tu historiaa hace mucho que estoy esperando un nuevo capi... porfiiss ya quiero otrooo :D

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